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El tropiezo de un genio
Sin duda, creo que no es el trabajo más acertado de Hitchcock. Pero cualquier genio puede tener un bache. Es posible que una de las causas de este tropiezo fuese la renovación de gran parte de su equipo (editor, actores, creador de banda sonora, director de fotografía, etc.) que tuvo que afrontar en 1966 debido al fallecimiento o el retiro de varios de sus tradicionales colaboradores. Pero aun con estos cambios, Hitchcock siguió resistiéndose en plena década de los 60 a rodar en exteriores.
Aunque es un trabajo superior a muchas de las películas de espionaje de aquella época (como algunas de James Bond), el suspense y la intriga no logra la intensidad que se consiguió en películas anteriores, como “Con las muerte en los talones” o “El hombre que sabia demasiado”.
Quizá debió decantarse por tratar la Guerra Fría desde una perspectiva de humor y comedia, con críticas al bloque capitalista y al soviético, como hizo Billy Wilder en “Uno, dos, tres”. Sin embargo tenemos un trabajo acríticamente Pro occidental y anticomunista, hasta el punto de que podría haber sido promocionada por los EE.UU en la era del macartismo.
Navas 
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