Comienzo una serie de críticas en las que trataré de analizar una de las tendencias actuales en las series de televisión: el falso antihéroe.
Primero tendré que definir qué es lo que entiendo por falso antihéroe, claro.
Un antihéroe "puro", a mi entender, es un personaje con el que se logra que el espectador se implique un mínimo sin necesidad de compartir valores morales o redimirse. Un ejemplo sería Alex ("La naranja mecánica").
Un falso antihéroe sería pues un héroe disfrazado de lo contrario, es decir, un personaje con aristas pero que posee unas determinadas cualidades morales, de personalidad o comportamiento que hacen que el espectador pueda empatizar fácilmente con él, o bien que se redime pronto y de forma clara.
En el caso que nos ocupa... me tengo que ir al spoiler. Dejo aquí mis impresiones sobre esta serie.
"Californication" es una serie no solo realmente entretenida, sino además mucho más desinhibida que la media. Sus personajes están trabajados, y aunque no se les juzga moralmente por sus vicios si que se hace por sus virtudes, lo cual en mi opinión es un pequeño fallo que hace que esta serie no llegue a ser genial. Así, por ejemplo, la imagen de los secundarios está por completo subordinada a la de los protagonistas, que se supone son más guapos, listos y simpáticos.
En definitiva, muy recomendable para cualquiera que no se escandalice fácilmente. Si bien la serie en determinados momentos juega un poco a eso, tira más por un rollo, digamos, naturalista (mostrar sin cortarse) que sensacionalista. Aunque a veces es difícil no caer en ello.
spoiler:
Hank Moody es un príncipe azul. Un príncipe azul que folla más que una estrella porno, bebe y fuma como un cosaco y consume drogas de vez en cuando.
Pero no nos engañemos, Hank no es un cabronazo enamorado. Hank es un romántico empedernido con gran habilidad para cagarla. En algunos capítulos se convierte incluso en paladín del amor puro y verdadero. Lo cual no quita que si no tiene pareja se dedique a meter día si día también, que una cosa es ser romántico y otra bien distinta gilipollas.
No nos encontramos ante un cerdo que trate a las mujeres como objetos y que esté en mitad de una espiral autodestructiva, sino ante un tipo listo y enamorado a quien le importa una mierda lo que piensen los demás. Pero posee una moral férrea e incluso más rígida que la de cualquier quinceañero espabilado: un ejemplo es su actitud hacia la infidelidad, que como poco le parece algo malo que acarrea un profundo sentimiento de culpa y confusión.
¿Cuales son sus defectos? Pues que vive en un mundo que no está hecho para la gente honesta, directa y libre como él. Si a Hank Moody le pareces un cretino, te lo dice. Y si quiere follar contigo, pues también. Él es así, un tipo con clase.
¿Cómo no nos va a caer bien un tipo que le dice a todo hijo de vecino lo que piensa sin cortarse, que liga más que Brad Pitt en una clase de 1º de Bachillerato y que además es un romántico enamorado tras la mujer de su vida?
Y ya no hablemos de sus aptitudes y actitudes como padre. El tipo sabe dosificar como nadie los momentos de padre coleguilla con unas normas claras y aplicadas con dulce firmeza. Lástima que de vez en cuando su hija lo pille metiéndose una raya o sodomizando a una desconocida. Menudencias.
Lo importante es que Hank no llega a ser ni siquiera un canalla con buen fondo. Es un tipo inteligente, leal, honesto y simpático que sabe lo que quiere, pero está pasando una mala época.
En ese sentido es mucho más interesante el personaje de la chica de 16 años. Esa sí que es mala hasta la médula.
Y aunque sé que los guionistas tratan de engañarme jugando a ser malos, y aunque preferiría ver la historia de un cabronazo despiadado que trate a las tías como a objetos desechables (sería más interesante, no es que sea un sádico, tranquilos), disfruto de esta serie por sus muchas virtudes.