|
Convencional, abstracta, muy dialogada y sosa en su confección; entretenida de a ratos por los tiroteos
Un thriller que no aporta nada nuevo al género, sino que más bien utiliza trillados formulismos en su composición temática y argumental.
El filme es de tono convencional en sus variantes, en todo momento sigue las alternativas propias donde hay negociados mafiosos encubiertos, redes corruptas blanqueadas tras fachadas aparentemente legales, policías comprometidos con sus respectivos deberes para luchar contra molinos de viento, hampones a sueldo que saben que ante el menor error pagan con sus vidas antes de aportar lo que saben a las fuerzas del orden público, y un banco con infinidades de contactos e influencias que financia terrorismo y que busca beneficiarse económicamente.
Desde las actuaciones tenemos a Clive Owen y Naomi Watts brindando correctos desempeños protagónicos y a Armin Mueller-Stahl aportando casi poco y nada con un personaje bastante secundario e irrelevante.
Me quedo con la interpretación del británico Owen, quien sin despeinarse mucho logra encarnar a un policía osado que busca desenmascarar una red delictiva sumamente peligrosa.
La cinta es dinámica en su desarrollo, entretenida en sus variantes pero no logra asombrar con nada original.
Además, el conflicto narrativo se va haciendo tan abstracto y tan enorme en sus implicancias que vamos perdiendo la esperanza de tener una resolución satisfactoria y potable.
O sea, asistimos a una retahíla de complots y de encubrimientos de tal magnitud que el tenor de la cinta es volátil y poco consistente en sus vicisitudes, donde sólo nos queda conformarnos con un thriller demasiado dialogado y abstracto en sus alternativas, mechado eso sí con saludables dosis de acción y tiroteos como para no aburrirnos nunca.
Betomovies 
|