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HISTORIA DE UN RARO, FILM DE PSICOLOGÍA, CON GRAN ACTUACIÓN DE JOHN MALKOVICH
Volker Schlöndorff ha tratado de mostrarnos a un hombre raro (si raro es amar más a los niños que a los adultos), no necesariamente paidófilo, de estos que la vida los trata mal desde la niñez y su introversión se va volviendo con el paso de los años una especie de costra o caparazón duro como el de las tortugas, lo cual no significa necesariamente que su carne interior no sea de gran calidad o exquisitez humana. Así, como siempre hay un botón para un ojal, el tipo raro, sospechoso, feo, tímido y poco dado a las extroversiones, también hallará en la vida quien le comprenda, quien confíe en él, quien le valore y le demuestre empatía, o sea, el acicate capaz de lograr en esta clase de solitarios e introvertidos que saquen de sí lo mejor que esconden en su interior, lo más hondo de su religiosidad o humanidad.
La siguiente reflexión, que forma parte de la película, es simplemente preciosa y conviene tenerla muy en cuenta para comprender el trasfondo de lo que el director quiere darnos a entender con el "ogro" y ser humano protagonista de su film:
«De niño, en el colegio de san Cristobal, un sacerdote nos dijo: "Había una vez un marinero que en medio de una tormenta marina, teniendo miedo de morir en pecado, cargó sobre sus hombros a un niño, esperando que al salvar al muchacho se salvaría a sí mismo, pues la inocencia del niño le ayudaría a obtener la misericordia de Dios. Recordad siempre que estáis bajo el signo de san Cristobal: sois portadores de niños. Recordad que mientras llevéis a un niño, podréis eludir el mal refugiándoos bajo el manto de la inocencia, atravesaréis ríos, tempestades, podréis atravesar incluso las llamas del pecado. Amén."»
Fej Delvahe
Fej Delvahe 
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