Estamos de acuerdo, creo, en que esta película no es para pasar el rato comiendo palomitas, ¿no?
spoiler:
Incluso el payaso de Jim Carrey en el Show de Truman intenta abrir los ojos. A todos nos ha pasado alguna vez el quedarnos sorprendidos con una afirmación de algún desconocido o alguna coincidencia que nos ha llevado a pensar si todo está bien. No es ya la historia en sí, que también hechiza y confunde magistralmente, es el terror profundo de saberte sin vida propia, la sensación pegajosa e incómoda de pensar si tú también tendrías que abrir los ojos. Noriega en general expresa muy bien este pavor sobrenatural a enfrentar algo que lo domina y que, no obstante, está más allá de su dominio.
Inmenso Amenábar