Light comedia moralista sobre los principios básicos del ser humano empeñado en buscar su ‘felicidad’; sea ésta cierta o no; sea ésta la verdadera o simplemente una cortina de humo inconsciente a la que aferrarse. Sea como fuere, esta mezcla entre drama y comedia se centra en hacernos ver la evolución de varios personajes sobre sus destinos, sus principios y sus falsos propósitos, todo ello aderezado con un halo de luz radiante y un tazón de chocolate.
Lo más delicioso, aparte del chococale (claro), es el asombroso y completo reparto, a destacar: Juliette Binoche y su hija en la peli, la pequeña Victoire Thivisol, que está fascinante en su papel y por cierto no aparece en el reparto de Filmaffinity. Soberbia la pequeñaja, de verdad.
Esos secundarios de lujo son sin duda un atrayente más para verla. Geniales todos. Colosal Alfred Molina. Y como siempre, Peter Stormare dota al máximo su personaje, bordándolo y asombrando. Ya están tardando en darle un papel protagonista en un film serio al tipo este. Pedazo de actor más infravalorado.
Un 7 raspado y de obligatorio visionado al que le guste las fábulas sobre ‘la búsqueda de la felicidad’.
spoiler:
La escena en el que el personaje interpretado por Alfred Molina entra como en un estado de inconsciencia descontrolada, y empieza a devorar el chocolate de la vidriera hasta perder el conocimiento, es a la vez desternillante y aterradora. Cómo en tan poco nos pueden decir tanto: cuándo un ser humano acepta su ‘Yo Reprimido’ y da rienda suelta verozmente a sus deseos internos. Apabullante.