Síguenos a través de Facebook y Twitter
Tu página de cine
Crítica de Miquel a El prisionero de Zenda
El prisionero de Zenda
Nota media: 7,1 Buena
Año/País: 1952 /
Director: Richard Thorpe
Reparto: Stewart Granger, James Mason, Deborah Kerr, Jane Greer, Lewis Stone, Louis Calhern, Robert Coote, Robert Douglas
Compartir
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Miquel   Palma de Mallorca (España)
Su valoración: Buena 24 de Enero de 2009
El castillo de Zenda
Film de aventuras realizado por Richard Thorpe (“Ivanhoe”, 1952). El guión, de John L. Balderstone y Noel Langley, cuenta con la colaboración de Donald Orden Stewart (diálogos adicionales), Edward E. Ros (dramatización) y Wells Root, que adapta la novela “The Prisoner of Zenda” (1984), de Anthony Hope. Se rueda en MGM Studios con algunas tomas exteriores. Producido por Pandro S. Berman (“Ivanhoe”) para la MGM, se estrena el 4-XI-1952 (NYC).

La acción dramática tiene lugar en un país centroeuropeo imaginario, Ruritania, a lo largo de unos pocos días de un año situado en 1890-93. Rudolf Rassendyll (Granger), turista británico aficionado a la pesca fluvial furtiva, llega al país en el Orient Express. Tiene un gran parecido con el rey Rudolf V (Granger), que se explica por antepasados comunes. El secuestro de éste la noche anterior a su coronación hace que Rudolf Rassendyll se vea empujado por el coronel Zapt (Calhern) a suplantar al rey en la ceremonia de la coronación. El rey es aficionado a la bebida, indolente y caprichoso. Rassendyll es comprensivo, ayuda a quienes lo necesitan y es generoso. Según la princesa Flavia (Kerr), novia del rey, es igual que el rey, pero sin ninguno de sus defectos.

El film suma aventuras, acción y romance. Es el remake de la cinta del mismo título realizada por John Cronwell en 1937, tras varias versiones en cine mudo. Sigue sus planos uno a uno, sin conseguir ni la vibración ni el encanto del original, considerado un hito en la historia del cine de aventuras. Se sirve de la misma partitura de Alfred Newman para la confección de la banda sonora. Añade el atractivo del technicolor de los 50, que sobresale por su intensidad y esplendor. La pareja protagonista, que repite colaboración tras el rodaje de “Las minas del rey Salomón” (Marton y Bennett, 1950), no consigue trasmitir a los personajes la fuerza propia de su calidad interpretativa por diversas causas, entre las que posiblemente descuellan el esquematismo de los caracteres y una desangelada dirección de actores. El director Richard Thorpe es un artesano convencional y rutinario, poco creativo. Abundan los diálogos, se hacen elipsis en aras de ahorros presupuestarios y se abusa un tanto de la comicidad asociada a la suplantación de personalidad. La dirección artística, a cargo de Cedric Gibbons y Hans Peters, resulta adecuada y satisfactoria. Es destacable la escena del enfrentamiento a espadada entre el malvado Rupert de Hentzau (esbirro del pérfido hermanastro del rey) (Mason) y Rudolf Rassendyll, que genera momentos de suspense y de deleite visual.

El film hace la apología de valores como el sentido del deber, el sacrificio del amor verdadero por conveniencias de Estado, la defensa del honor y la exaltación del coraje y el dominio de la fuerza. Añade el elogio de la generosidad, al altruismo y la colaboración desinteresada en la solución de problemas de interés general.

(Sigue en el "spoiler" sin desvelar partes del argumento)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película) Ver todo
Miquel
¿Le ha resultado interesante y/o útil esta crítica?: (información)
 Ver más críticas del usuario Miquel
Ver más críticas de la película El prisionero de Zenda
 
(Puedes enlazar esta crítica en tu blog, en foros, etc. copiando y pegando la URL de la barra de direcciones)
Añade FA a tus webs favoritas | FA en el Facebook | Recomienda FA a tus amigos/as | Preguntas más frecuentes | Politica de privacidad
© 2002-2011 Filmaffinity - Movieaffinity   Todos los derechos reservados.