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Tarta de arándanos
Primer largometraje rodado en inglés por el realizador hongkonés nacido en Shanghai Wong Kar-Wai (“Deseando amar”, 2000). El guión, de W. Kar-Wai y del novelista especializado en novela negra Lawrence Block (Buffalo, NY, 1938), desarrolla un argumento basado en un cortometraje de W. Kar-Wai. Se rueda en escenarios reales de NYC, Memphis (Tennessee), Caliente, Ely, McGill y Las Vegas (Nevada) y L.A., con un presupuesto ajustado de 10 millones de USD. Es nominado a la Palma de oro (Festival Cannes). Producido por Jacky Pang Yee Wah y W. Kar-Wai, se proyecta por primera vez en público el 16-V-2007 (Festival de Cannes).
La acción dramática tiene lugar en NYC, Memphis, varias pequeñas localidades de Nevada, Las Vegas (Nevada) y en la clásica ruta 66, a lo largo de 10 meses de 2006/07. Elizabeth (Jones) es una chica joven de NYC a la que ha dejado su amigo (Davis) para irse con otra. Se ha marchado sin despedirse y sin dar explicaciones. Triste, desconcertada y dolida, acude al Palacinka Café, del SoHo (NYC), regentado por Jeremy (Law), donde busca información del chico y, si tiene suerte, puede encontrarlo. Jeremy está solo y triste después de la ruptura de su idilio con la rusa Katya Blumemberg (Power). Para recuperar el ánimo y olvidar el pasado, Elizabeth se traslada sola a Memphis, donde conoce a Arnie y a su ex esposa Sue Lynne.
El film suma drama y romance. Integra tres relatos conmovedores, de intenso dramatismo, románticos, tristes y melancólicos, similares a los que antes había compuesto en Hong Kong. La obra está impregnada de ecos de “Deseando amar”, del que toma la tensión entre el amor y el desamor, la serenidad y el desencanto, la nostalgia y el olvido. Los protagonistas de las tres historias son personajes heridos de amor que andan a la búsqueda de curas para sus heridas. Buscan su propia identidad, falsas compensaciones o motivos de aturdimiento y evasión.
La acción se desarrolla mayoritariamente en escenarios nocturnos, oscuros, cerrados y claustrofóbicos, que definen y explican los rasgos determinantes del mundo interior de los protagonistas. Como en otros films, el realizador presenta una visualidad que se ve dificultada por cristales esmerilados o pintados, vitrinas de objetos decorativos, ventanas entreabiertas, sombras o reflejos deslumbrantes. Cuida con pasión y esmero la estética de los decorados, la composición del dibujo, las armonías de los colores, los contrastes de luces, los juegos del claroscuro. Extrae imágenes igualmente hermosas del desierto de Nevada y del paisaje urbano de NYC. Presenta un mundo de contrastes, diferencias y antítesis. Los personajes, sólidos y complejos, ofrecen ocasiones múltiples y variadas para tejer un discurso lleno de sugerencias, observaciones, indicaciones, evocaciones y propuestas.
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spoiler: Es sobresaliente la interpretación de David Strathairn como Arnie Copeland. También lo es la de Rachel Weisz en el difícil papel de su airada esposa Sue Lynne. A altura similar se sitúa la intervención de una inspirada y convincente Natalie Portman en el papel de Leslie. Jude Law cumple con solvencia. Norah Jones ofrece un debú meritorio, que contagia simpatía.
La película trata muchos temas y muy diversos. Entre ellos, el amor, la desesperanza, el sufrimiento humano, el reencuentro con uno mismo, la añoranza, la pérdida del amor, la fragilidad de los sentimientos amorosos, la amistad, la comprensión, la compañía, el consuelo, el olvido, el equilibrio emocional, el desamor, la soledad, la separación, la distancia, la fuerza equilibradora, regeneradora e insustituible del beso, los besos robados, la ternura, etc. Rinde homenaje al paisaje urbano de NYC, los llanos inmensos de Nevada, la aridez del desierto, la noche. Exalta el buen yantar, la buena música, los postres, el chocolate fundido, los helados, las frutas exóticas, las tartas, etc. Le fascinan la guitarra, las palmas de acompañamiento, la armónica, la música pop, las canciones de moda, la voz humana, los ritmos pausados y los silencios. Nos habla del arte de vivir, del arte de amar, de la independencia y autosuficiencia de la mujer. Rechaza el alcoholismo, la ludopatía, la mentira, la manipulación, la desconfianza, la falsedad. Son escenas memorables el cameo de Cat Powers, la conversación de Elizabeth y Jeremy con las narices rotas, la comparación con la golosa combinación de chocolate fundido, helado de vainilla, nata y licor, el magnífico plano final y otras.
La banda sonora, de Ry Cooder (“Paris, Texas”, Wenders, 1984), rememora el corte que llena de sensibilidad a “Deseando amar”, el “Yumaiji’s Theme”, de Sigeru Umebayasi, que ofrece como música de fondo, interpretado a la guitarra (Ry Cooder), armónica y palmas. Combina temas pop, country y blues, de Ry Cooder (“Ely Nevada...), Cat Powers (“The Greatest”...), Otis Redding (“Try a Little Tenderness”) y un tema de Norah Jones (“The Story”), que se oye al principio. La banda sonora en su conjunto es magnífica. La fotografía, de Darius Khondji (“Seven”, Fincher, 1995), usa un cromatismo vigoroso, vibrante y denso, una cámara diligente, ralentiza ocasionalmente las imágenes y se sirve de algunos planos cenitales admirables.
A Inés, con admiración y afecto
Bibliografía
- Quim CASAS, “Aves nocturnas”, ‘Dirigido por’, nº 375, pág. 56-57, febrero 2008.
- Quim CASAS, “Wong Kar-wai”, ‘Dirigido por’, nº 375, pág. 58-68, febrero 2008.
Miquel 
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