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Piensa en verde
Imagino que esta será la película de cabecera de Al Gore y su legión de seguidores catastrofistas. Nos presenta un mundo al borde de la aniquilación, en el que un brusco aumento de las temperaturas ha convertido las ciudades en auténticas pocilgas y donde la alimentación natural, la propia naturaleza incluso, han desaparecido casi por completo. Basada en una novela, resulta chocante que en los créditos finales aparezca incluso el nombre de algún que otro asesor científico. Pues que santa Lucía le conserve la vista, si es que vive todavía. Desde luego, ni él, ni el equipo de producción ni el propio Fleischer se estrujaron las meninges a la hora de caracterizar un siniestro futuro ambientado en el año 2022. La película es de 1973, pero la tecnología, los diseños, las vestimentas, etc., parecen de 1972… antes de Cristo. La obra ha envejecido peor que la duquesa de Alba, su planteamiento argumental es demasiado incongruente, la falta de medios, y lo que es peor, de imaginación son alarmantes, y sólo la aparición de viejas glorias del Hollywood clásico, como EG Robinson tienen cierto atractivo. Las secuencias de acción dan un cante pavoroso, y las peripecias de Heston en el interior de la fábrica resultan grotescas. La verdad es que la idea del Soylent Green como alimento artificial de origen inquietante creo que daba para bastante más, pero creo que los responsables de la película sólo pensaban en verde; debían de ir hasta arriba de cerveza.
SHINBONENINÁ 
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