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PASA EL TIEMPO, PERO NO...
Una película con un argumento dificil de clasificar con una sola palabra, abarca diversos temas como el verano, las pandillas, de corte familiar y previsible, no me extraña que pasara desapercibida en las salas comerciales.
Dividida en dos partes, la primera cuenta las vacaciones de tres hermanos en el pueblo donde siempre lo hacían, sus salidas nocturnas y sus días de playa con los amigos. La segunda, pasados unos años, vuelven a ese lugar, donde se reencuentran por un motivo de causa mayor, es aquí donde la historia coge un poco de intensidad, pero sin transmitir grandes emociones, lo único que genera es intriga por saber que crema usan los protagonistas, para que sigan igual que siete años atrás, por tanto, punto negativo para caracterización.
Otro desacierto es la elección de los actores protagonistas, ya que para ser hermanos no se parecen en nada, además de esto no consiguen hacer nada creíble, un guión que de por sí no termina de convencer. Oscar Jaenada, una vez más en un personaje revolucionario, pero esta vez hace aguas en cuanto a interpretación. Javier Rios, se le nota que todavía tiene mucho por aprender, para representar papeles de tanto peso. Javier Pereira, es el único que se salva de la quema, porque los niños tímidos se le dan muy bien, además consigue que su personaje evolucione con la historia. Las chicas María Castro, Celia Freijeiro, Marta Larralde y Cristina Castaño, tienen apariciones breves, por eso ni gustan, ni defraudan.
A pesar de todo esto, el título engancha, “Dias Azules”, es un claro ejemplo de buen envoltorio, para un mal regalo. Una cinta más, una fusión entre lo familiar y lo generacional, del paso del tiempo y de oportunidades, poco profunda, que no aporta nada nuevo.
En la parte técnica destacar la fotografía, gracias a los paisajes que ofrece Galicia para rodar allí y la banda sonora con la preciosa canción de Iván Ferreiro.
Aún así, tiene un acierto y es que tiene la duración de tiempo justa para que no llegues a aburrirte, termines de verla y te quedes con la sensación de que no has visto nada espectacular, pero tampoco desagradable y que ha cumplido su única pretensión, entretenerte.
VICONCE 
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