¿Qué les hicieron los maestros George A. Romero, Alfred Hitchcock, Zack Snyder (si, para mi es un maestro por sus zombies y sus espartanos ¿algún problema?) y otros, a los responsables de esta inmundicia de saga para que plagiaran descaradamente sus obras clásicas?
Es que una cosa es similitud, otra es hacer referencias o tributos, y otra que el “genio” de Paul W.S Anderson se haya sentado a ver atento las películas de los ya mencionados para calcar escenas no sin antes añadirle situaciones, diálogos y estupideces varias que siempre se le ocurren para estropear las adaptaciones.
Y a todo eso hay que añadirle la labor de los verdaderos muertos vivientes (actores), la música punchancha, las supuestas escenas de miedo que ensordecen pero no asustan y (para los muy fans que serán los que peor lo pasen) las violaciones homicidas al videojuego. Ni el gore más subidito que las anteriores la salva.
Pero todo eso no es nada comparado a lo que sigue y que convierte un entretenido y olvidable bodrio en un despropósito increíble:
spoiler:
¿No les bastó con el mostrenco (que supuestamente tiene algo que ver con el Némesis del videojuego) que provocaba arcadas de risa en la anterior película verdad? Tenían que meter a otro bicho muchísimo más ridículo que ese y que la porquería digital de la primera… ¿para qué?, ¿no pueden innovar con otro final? Uyy el final abierto… A Milla Jovovich le recomiendo que le de una de sus pataditas vuela-quijadas a su novio para que esta pesadilla termine antes de que sea tarde.