|
Tributo a Marcel Marceu.
A la Fejerman la película se le va de las manos no ya desde el minuto siete, sino desde el uno, pues falla en la base. Es cierto que en las comedias (en las malas, sobre todo) las interpretaciones suelen ser, de forma totalmente deliberada, algo exageradas, buscando remarcar las gracias que algún espectador tirando a lento no es capaz de pillar. Esto es algo que, hecho con tacto, puede ser hasta positivo para el resultado final del film.
Lo que no puede ser es que las situaciones que viven los personajes no tengan ni la más mínima gracia. Se supone que en una comedia la risa proviene de las peripecias que viven sus personajes y no de unos actores haciendo monerías ante la cámara. Para eso ya estaban Gabi, Fofo y Miliki, que lo clavaban. Pero claro, aquí partimos de un guión de nuestra querida Sinde que de típico y previsible, roza la vergüenza ajena. Ante esto, Daniela no tuvo más remedio que tirar por la calle de en medio e intentar ocultar que el guión era una soberana patata, sin darse cuenta de que está mierda no podía ocultarse ni detrás de Falete. Y es que, de donde no hay, no se puede rascar.
Pena, penita, pena.
PD: Marta, tu como siempre, estupenda. La operación de pechos te ha sentado genial, preciosa.
Favio Rossini 
|