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Inocencia interrumpida: El comienzo del Apocalipsis
Horrorizada me he quedado tras visionar este documental. Mis sentimientos iban de la rabia a la tristeza; es que no podía creer lo que veía. Manipulación y de la forma más descarada y rastrera.
Empezando por la repugnante Becky ésa, la encargada de adoctrinar a los pobres niños en esta secta, y encima rajando de la gente floja y obesa... ay qué graciosa, especialmente viniendo de ella, que no es una Barbie precisamente.
Y los niños repitiendo cual papagayo todas las sandeces que se les enseñan, que si cuando uno baila debe hacerlo pensando en dios porque bailar por la carne es pecado, y no sé qué cojudez y media más. Pero quienes tienen la mayor parte culpa en todo esto son los padres, porque la educación comienza por ahí, por casa. Es que, qué clase de padres son ésos, si es que se les puede llamar así. Engendros como ésos no merecen tener hijos, deberían ser esterilizados, pero claro, como no se puede llegar a esos extremos, por lo menos deberían perder la patria potestad de los hijos, y de paso deberían meterles una lavativa de ají, para que salten con ganas mientras rezan en lenguas, y a la Becky de miércoles también.
Pero no sólo se limitan a lavarles el cerebro a las pobres criaturas con sus ideologías enfermas en cuanto a la religión, sino que de taquito les meten hasta ideas políticas, que si los enemigos del gobierno, que si hay que rezar por el presidente Bush, qué mierda tendrá que ver eso ahí!, pero es que es obvio que la manipulación es total. Acá se les incentiva el odio hacia todo lo que esté fuera de su seudo religión, hacia todos los de religiones diferentes, hacia los homosexuales, en fin a despreciar a todos los que no piensen como ellos. Se les incentiva a hacer guerra. O sea que el respeto y la tolerancia hacia los demás brillan por su ausencia. Y que después no se pregunten por qué, ni se lamenten si el día de mañana cualquiera de estos niños les mete un tiro a sus compañeritos de clase y después se suicida.
Qué asco. Cada minuto de este documental me revuelve el estómago y me hace hervir la sangre. Es que no hay derecho, qué rabia me da carajo.
Gisele 
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