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Sobre la carbonita y las manos esposadas de Han
La primera vez que ví una foto de Chewaka fue en un libro de historia de 1º de BUP. El chico que se sentaba delante mía, su apellido era el último de la B y el mío el primero de la C, se dió la vuelta señalandome la foto del libro y me dijo:
- ¿La has visto?
- ¿El que?
- ¿La guerra de las galaxias?
- No
- Eres tonta
Tenía granos y era el chico más feo de toda la clase. Llevaba gafas y nunca hablaba con nadie. Siempre le escupían en la mochila. Yo ni siquiera sabía que era La guerra de las galaxias. Ni ese bicho de la foto.
Al día siguiente me trajo un VHS.
- Toma y mañana me cuentas.
- Y los deberes, ¿que?
- Los deberes no valen para nada, tienes que ver el video. Te servirá más en la vida.
El VHS era la peli de El imperio contraataca.
Pasé de los deberes y me enchufé la peli. Me flipó. Era el instrumento perfecto para soñar. Para crear sueños.
Al día siguiente se dió la vuelta.
- ¿La vistes, idiota? (¿por qué coño me insultaba?)
- Sí. Me ha gustado muchísimo. Pero le falta algo, ¿no?
- Sí, imbécil. Le falta el principio y el final. Pero, ¿la has entendido?
- ¿El principio? ¿El final? ¿Estaba cortada? Sí la he entendido. Me gusta cuando con las manos esposadas...
Me corta como si se la sudase lo que me había gustado.
- Excelente. Está claro que esta peli es perfecta. Gracias por tu opinión.
Paso de mi durante el resto de mañana. Al salir del cole le dijé:
- ¿Me dejarás el principio y el final?
- Puede...
Me las trajó dos semanas más tarde o así. Las ví. Me enamoré. Me enamoré del puto criajo ese granoso, feo, prepotente, listillo y que me insultaba pero que me había enseñado todo un nuevo mundo, lo que era una espada láser, un caballero jedi, me había enseñado quién era el padre de Luke, que la carbonita no lo había matado, que nunca conocería a un filósofo tan sabio como Yoda, que las historias de amor solo son bonitas en la pantalla, que la música puede tener vida, que ese bicho del libro de historia era Chewaka, que el halcón milenario puede volar más rápido que la luz, me enseñó como escapar de la estrella de la muerte, que el lado oscuro existe, que se puede amar, que se debe olvidar. Me enseñó lo que es el cine. Y mucho más que eso. Me enseñó lo que son las películas.
Y a vivir gracias a ellas.
Y sí, tenía razón... me sirvió más que hacer los deberes esa tarde. Nunca me pidió para dar una vuelta ese chico. Se llamaba Oscar. Siempre esperé a que lo hiciese. A mis 14 pensaba que con él iba a ser feliz, viendo la guerra de las galaxias todos los días y hablando de Luke, Darth Vader y de Tatooine.
Han pasado 12 años desde que ví la foto de Chewaka en ese libro de historia.
Han pasado tantas cosas... tantas personas que entran y salen de tu vida...
Pero El imperio contraataca sigue ahí. Como un bote salvavidas al que sujetarse cuando todo se inunda. Cada vez que la veo, es igual que cuando la ví aquella vez.
Sin principio.
Sin final.
Y aún y todo, como decía Oscar... perfecta.
Aeris 
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