Tras la estupenda "L.I.E.", Cuesta vuelve a posar su mirada en esos turbios años de la adolescencia. Aunque "El fin de la inocencia" va por otros derroteros argumentales (quizá porque Cuesta filma un guión ajeno, de Anthony Cipriano), el director aplica de nuevo una sensibilidad y un entendimiento asombrosos. Si en "L.I.E." un chico de 15 años se debatía con su indefinición sexual, en esta película una muerte hace que tres niños de 12 años (magníficos Conor Donovan, Zoe Weizenbaum y Jesse Camacho) se enfrenten a una etapa de su vida marcada por el dolor de la pérdida, el amor y la salud. Todos queriendo evitar otro encontronazo con la muerte. Si una cosa me encanta de "El fin de la inocencia" es que Cuesta no caricaturiza a sus secundarios -esos padres y madres podrían haber sido bidimensionales-, sino que se toma su tiempo y les da una vida tan plausible como la de sus tres soberbios protagonistas. Mientras avanzaba la película y se perfilaba su desenlace temía que Cuesta fuera a optar otra vez por (ver spoiler), pero afortunadamente evita cualquier ribete histriónico (y eso que las tres resoluciones se prestaban a ello) y concluye su historia con una mezcla muy equilibrada de verosimilitud, sabiduría, el justo optimismo y maestría de guión.
spoiler:
...el tremendismo con que perjudicó el desenlace de "L.I.E". Temía que "El fin de la inocencia" fuera a acabar con madres muertas, niñas violadas e hijos huidos.