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Bin Laden en un camaleón gigante
Día de cutrex con mis amigos (doble sesión palomitera, comida basura y a casa a ver Vixen), después de disfrutar como niños de la ultra violencia de Rambo, pasamos al segundo plato.
Primeros tenemos 15 minutos de coñazo y bostezo. Intento del director y el guionista por perfilar a los personajes. Fracasa miserablemente. Además, queremos ver ya la ciudad destruida, y al chico ese gritando lo de "Oh my god, oh my god!", que tanto hemos visto en el trailer.
Luego un temblor, se va la luz, y comienza lo bueno. Explota un edificio entero. La estatua de la libertad en un partido de fútbol. Por fin empieza a sonar "oh my god, oh my god!" todo el tiempo. Comienza la huida. Al carajo el puente. Entretenimiento puro y duro.
Y ¡plofff!
El guionista juega a más descripciones absurdas de personajes, fracasando miserablemente. Para colmo de males, nos saca de las calles de la ciudad que nunca duerme, y nos vamos al metro. Y desde entonces todo es una inmensa mierda. Ojalá toda la película hubiera sido gente corriendo y chillando ("oh my god, oh my god!") de un lado para otro mientras la ciudad se va al carajo por un bicho. Pero no.
Aparecen nuevos malos. Patéticos. Uno de los personajes se pone a plantear teorías de que es el bicho. Patético. El bicho es invencible. La ciudad queda desierta, solo soldados y 5 gilipoyas. Patético.
Y te enfadas, porque podría haber sido una oda a la destrucción de la ciudad, pero no, al final lo mismo de siempre, con unos inmensos efectos especiales y con unos 10-20 minutos que es lo mejor que he visto en las películas de catástrofes. Por eso el 5.
Por cierto, el personaje que lleva la cámara me asqueo la tarde. ¡Como se puede ser tan capullo!
¿El final? Patético.
En serio, ojalá la película hubiera sido una constante de esos 10 minutos iniciales cuando empieza la acción. Estaríamos ante una obra maestra del entretenimiento.
Y genial la publicidad por Internet.
The End 
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