Imagínate una película de ciencia ficción que te guste, que te encante incluso; ya sea "Matrix", "2001 Odisea del espacio", "Blade Runner" o sin ir más lejos, "Encuentros en la tercera fase". Imagínate cualquiera de ellas remakeada por Michael Bay y protagonizada con el protagonista más soso del planeta y la última yogurina de moda* en plan corre corre que te pillo, vamos a cargarnos un guión decente y a convertirlo en un larguísimo anuncio con apuntes metafísicos, de esos que se llevan ahora. ¿Te gusta conducir?.
Pues eso es "La isla", señores y señoras: una idea que si hubiese caído en manos de cualquier otro director con dos dedos de frente y un mínimo sentido del gusto, un director que no poseyese el alma de un transformer y el cerebro de la oveja Dolly, quizás hubiera dado de sí una película decente. Porque está bien escrita y el tema, de la más rabiosa actualidad, interesa lo suficiente como para dar lugar al múltiples especulaciones post-fílmicas. Pero no, porque ahí está Bay para rescatarnos de un destino peor que la muerte y extirparnos a base de explosiones ensordecedoras el desagradable vicio de reflexionar. Y nos endosa un par de horas de las que sólo hay un diez por ciento digno de rescate ** lo cual no está tan mal si tenemos en cuenta que hablamos del perpetrador de "Pearl Harbour".
spoiler:
* ¿Otra vez la Johansson? Joder ¿es que no hay otra actriz en Hollywood?
** La potente escena en el hospital, con un superlativo Clarke Duncan, el personaje de Buscemi, la mayoría de los diálogos (algunos de ellos bastante logrados), el encuentro con el desagradable "original" del clon MacGregor.