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El mundo es un pañuelo (I)
Historias sencillas de personajes sencillos se entremezclan, creando así una gran historia.
Este argumento está siendo muy utilizado últimamente, dado que a los escritores no se les ocurre hacer una sola historia: larga, compacta, clásica. Entonces, prefieren descansar un poco el cerebro, crear un par de personajes raros en un ámbito raro, unirlos por una lazo casi insignificante (cerrajero, policía de rutina, etc...), mezclarlos un poquito con un buen laburo de montaje, exprimirlo, y listo, la película ya está acabada.
Que algunos personajes se crucen es normal, todos vivimos bajo el mismo cielo, pero cuando se cruzan por segunda vez, ya deja de ser normal. Y si no es normal, lamentablemente, no está nada bien. Siguiendo este camino, la escena del rescate entre el fuego puede llegar a ser sumamente emotiva, pero a la vez si nos ponemos a pensar dos segundos, ya deja de haber casualidad, eso pasa a ser causalidad.
El mundo es chico, sí, pero no tanto.
Melli 
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