Acudí al estreno de esta película (seleccionada por nuestra Academia de Cine para competir en los Oscar) con una gran ilusión, fuertes expectativas y muchísimas ganas, pero no me gustó. Quizás ese sea el error, ya que en varias ocasiones me ha ocurrido. Cuando vas a un sitio con demasiadas ilusiones, es probable que la decepción sea casi segura, pero en esta ocasión no tuve esa impresión. Pienso que si hubiera entrado en la sala de cine no teniendo ni idea de lo que iba a ver, habría reaccionado ante la película de la misma manera.
Considero que esta es una buena película (en el ámbito de la técnica) para estar dirigida por un director novel como Juan Antonio Bayona y teniendo en cuenta que gran parte del equipo se estrenaba en el campo del largometraje. Esto tiene un gran mérito y yo lo valoré según iba viendo la cinta, pero no pude evitar la sensación (como ya han dicho algunos críticos en esta página) de que estaba contemplando algo ya visto con anterioridad. “El orfanato” tiene demasiadas referencias a otras obras del género de terror, o por lo menos a mí me recuerda a muchas otras. A pesar de ser una cinta distinta con una trama diferente, mantiene grandes similitudes a mi modo de ver con otras películas como “los otros” de Alejandro Amenábar, cuya temática se funde constantemente con la de “el orfanato” a lo largo de toda la narración. La película además tiene pequeños guiños a otras obras como “el resplandor”, “los sin nombre” o “al final de la escalera”, las cuales ejercen una influencia sobre ella de forma ineludible, constituyendo un cóctel de terror que provoca incertidumbre y decepción más que otra cosa.
El guión de Sergio G. Sánchez está bien estructurado (con algún que otro susto) pero carece de una gran originalidad, recayendo en un argumento muy manido, en parte por las referencias que antes he nombrado y también, en mi opinión, por una falta de verosimilitud constante en la historia que, por lo menos en mi caso, hizo que no me creyera lo que estaba viendo. Tuve la percepción de que la narrativa se iba desarrollando sin sentido, con sucesos imprevisibles llenos de confusión que no me aportaron nada, a pesar de que dicho guión está sustentado en unos actores que dan la talla muy bien, entre los que destaca Belén Rueda, que afronta su personaje protagonista con mucha energía (ya tiene la nominación al Goya bajo el brazo).
En definitiva, muy buenas intenciones por parte de todos, excelente producción de Guillermo del Toro, buena música, grandes interpretaciones, calidad técnica... pero unos resultados más que cuestionables.
spoiler:
Entre otras cosas, la decepción que me provocó esta película fue causada por emplear demasiadas veces los tópicos del terror de toda la vida. Y hay particularmente algunos momentos específicos de la cinta que son descarados guiños, como he dicho antes, a “los otros” y a otras películas míticas del género:
• La escena en la que Laura (el personaje de Belén Rueda) ve el dibujo que su hijo Simón ha hecho de sus amigos invisibles es claramente símil a la secuencia de la película de Amenábar en la que la niña dibuja a los intrusos de la casa. Hasta la estética del niño con el saco recuerda a la abuela de los ojos en blanco de “los otros”.
• El momento en el que Laura va destapando las caretas de los niños en la fiesta también me recordó a cuando Nicole Kidman quita las sábanas de las estatuas en el ático.
• Los niños en ambas películas poseen enfermedades graves que exigen un régimen de cuidado estricto y experimentan momentos de rebeldía contra sus progenitores.
• En la secuencia en la que hay tantos temblores en la casa que se mueven las luces del pasillo me vino a la mente “el exorcista”, cuando la niña endemoniada se mueve tanto en la cama que se tambalean las luces.
• El personaje de Aurora (genial Géraldine Chaplin), la médium, recuerda a la médium de “al final de la escalera” o incluso a la de “los otros”.
• Las dos actrices protagonistas son conocidas, rubias y tienen momentos de locura y pánico por fenómenos paranormales y se enfrentan por ello con sus respectivos hijos.
• En las dos cintas aparece alguien misterioso al comienzo que no se sabe muy bien quien es hasta casi el final. De hecho, el personaje de Benigna se podría asemejar a la ama de llaves en “los otros” y, ¿a nadie le ha recordado el plano en el que llega Benigna, al del ama de llaves entrando en la casa de Nicole Kidman?
• Cuando entran a la cueva la película es claramente “los sin nombre” y, el juego organizado por los niños fantasmitas de buscar cosas para encontrar lo que te quitan llega a recordar a la serie “motivos personales”. Por un instante creí ver a Lydia Bosch en lugar de Belén Rueda.
Las referencias y los homenajes no están mal y hasta cierto punto (sin ir más lejos Amenábar se ha visto influenciado por Hitchcock y otros cineastas), son inevitables, pero en exceso y de forma masificada hacen mella en la película.
En fin, una desilusión.
“no se trata de ver para creer sino de creer para ver” (Aurora)