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Una experiencia casi religiosa
Era difícil ser joven y no sentir la llamada del mítico Superman, lo que produjo en su día mi rápido acudimiento a la sala cinematográfica. Lo cierto es que tuve ocasión de ver el trailer, tras la contemplación de una película cuyo nombre no recuerdo, y la cosa no pintaba tan mal, más bien parecía la resurrección de una forma de entender el personaje, bastante ligada a lo que éste era en comic por aquellos años.
La película fue vista, pasaron los años y realicé diferentes aproximaciones posteriores en video. Fue allí, sobre todo, cuando tomé conciencia de la magnitud de la tragedia. Por mucho que los enemigos de Richard Pryor detesten la tercera, ya quisiera Superman IV tener la mitad de la calidad de realización que aquella tiene. Ni siquiera una frase imborrable del tipo "Siempre has querido volar, Kent, pues ahora volarás" (SIII), "Ven a mi, hijo de Jor-El, arrodíllate ante Zor" (SII) u otras freakadas de esas, no. Nada de nada, a pesar de que muchos elementos siguen ahí: un elenco de actores decente, un Cristopher Reeve muy metido en su papel de Kent (bastante menos en el de Superman), el Lex Luthor original... Pero el resultado es , ciertamente, digno de serie B de la mala, y para colmo ve fuertemente manchado por los últimos coletazos de la Guerra Fría y la Administración Reagan. Mención a parte merece el malvado enemigo de Superman, que parece sacado de un festival de Pressing Catch alemán y que compite con el ordenador de la tercera parte en conventirse en el antagonista más impresentable de la historia del cine.
Una lástima que Christopher Reeve no dispusiera de una quinta oportunidad para sanear el personaje, tras los múltiples fracasos para lanzar a tiempo una quinta parte. Hubiera sido lo justo tras una saga que marcó, junto a Star Wars, el espíritu de varias generaciones de asiduos a las salas cinematográficas, empezando por mí, pues 'Superman' fue la primera película que vi en el cine a una muy tierna edad.
branhunter 
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