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EL OPTIMISMO HECHO PELÍCULA
Tenía muchas ganas de degustar este film. Porque me encanta el cine de Renoir y porque mi amigo Miquel lo había elevado a su muy selecto altar. Y, como de costumbre, no se equivocó, porque me condujo hasta una obra maestra como una catedral, una película llena de valores, de mensajes, con una trama variada y atrapante, un guión excelente y, sobre todo, una dirección de las que crean escuela por parte de Jean Renoir, el cineasta francés por excelencia.
Una auténtica maravilla.
La historia es muy atractiva, sin duda, pero se trata más de la forma de desarrollarla. Renoir da un enfoque totalmente humanista al encuentro de los oficiales prisioneros de guerra en el campo alemán, y genera, casi con naturalidad, un ambiente de camaradería y de sincera amistad como pocas veces se vio en un film bélico. Y, lo hace de tal manera, que hay excelentes relaciones incluso entre enemigos. Logra esto a través de uno de los personajes más deliciosos del film, el comandante Von Rauffenstein, interpretado de manera GLORIOSA por el mítico Eric Von Stroheim. Este oficial alemán será, de alguna manera, el resumen de la película: un hombre que trata de igual a igual a sus prisioneros, y que incluso se perfuma para recibirlos. La nobleza nada afectada de De Boeldieu, la chimpancería del personaje de Carette, la humildad del gran Rosenthal y la cercanía y sencillez de Marechal (un Gabin maravilloso) conforman un abanico de personajes entrañables e inolvidables para mí. Cuando están juntos desaparecen los rangos aristoccráticos, las posiciones económicas, todo. Son sólo prisioneros compartiendo una celda. Y, lo más curioso de todo, es que a pesar de que lo pasan francamente bien allí, y de que comparten platos y gratas conversaciones, el deseo de libertad siempre es más grande, siempre empuja al hombre a querer liberarse de sus cadenas.
Destaco la inclusión de secuencias sorprendentes, como la del travestido y la estupefacción que genera, y el diálogo en el que se habla de las enfermedades y de cómo se democratizan. Digna de mención es la siempre emocionante interpretación de "La Marsellesa" y, en especial, la conmovedora secuencia de Stroheim y Fresnay en el hospital, y el magnífico diálogo que se lleva a cabo.
Las formas son inmejorbles. En otras críticas he hablado de la habilidad de Renoir para crear soberbios planos secuencia... pero lo de este film es un auténtico recital narrativo, una habilidad para colocar y mover la cámara que resulta abrumadora, un trabajo de puesta en escena que es ejemplar y, sobre todo, una dirección que aporta un realismo lírico y una cercanía humana realmente conmovedora.
Una película genial desde todo punto de vista. Un canto al optimismo, a la amistad y, sobre todo, a la libertad, de una manera en la que sólo un país como Francia puede evindenciar. Probablemente lo mejor de Renoir, y una obra maestra indiscutible del cine mundial. Sinceramente, no me cansaría nunca de verla.
10.
Un film MAGISTRAL.
LEANDRO PINTO 
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