|
LA SANGRE DEL ALMA
Las obras de Bergman son difíciles de entrarle de primera, hace falta un análisis durante y después de la película, pero también puedo asegurar que hasta "Gritos y susurros" sus obras iban desfilando desde pésimas, fallidas hasta insoportables, siendo símbolo del aburrimiento crónico su trilogía de cámara sobre "el silencio de Dios" donde el verdadero valor estaba más en la más que genial fotografía del habitual de Bergman Sven Nykvist que en las historias enrevesadas de su creador. Y si, puedo afirmar que Nykvist si no es el mejor fotógrafo cinematográfico si está bien ubicado en el podio.
Pero he aquí que en Gritos y susurros el papel de Bergman es más que notable, enteramente de él pende la película. Bergman nos habla desde las entrañas de la agonía, nos hace sufrir junto con sus protagonistas. Es un estudio sobre la muerte y sobre el efecto en los vivos que Bergman va interiorizando en la piel de las tres hermanas, nos da un recorrido por sus miedos, sus frustraciones, sus recuerdos y el dolor y la ansiedad del presente.
La fotografía de Nykvist junto con el diseño de producción colocan al color rojo como protagonista, se ve en las paredes, las alfombras, almohadones, en el mobiliario incluso en la transición entre escenas contrastando con el blanco en los finos vestidos de las cuatro actrices que nos dejan entrar a su casa y ver sus vidas desde adentro (un excelente reparto femenino).
El rojo según Bergman es la tonalidad en la cual está teñida el alma, no vemos sangre pero la vemos brotar en cada agonía, en el retorcer de la muerte, en el paso del tiempo.
La poca música proviene de Bach y Chopin, por lo que deja a los sonidos de fondo transformarse en la banda de sonido de esta película y justo ahí se encuentra uno de los puntos más altos del simbolismo de Bergman, pues en todo momento sentimos el sonido de los relojes antiguos que pueblan la casa (que aparecen en primer plano en las primeras tomas de la película). Bergman nos recuerda y acentúa en todo momento el desesperante paso del tiempo, simbolizando en parte cada paso que da la muerte hacia nosotros... tic... tac... tic... tac...
Y ahora solo esperamos que se callen aquellos gritos y susurros... tic... tac... tic... tac...
Maldita Fiera 
|