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EL TORMENTOSO LEGADO DE INGMAR
Esta critica es para todo aquel, que quiera entrar en un mundo desconocido, como es el cine de Bergman, y para todos aquellos que tras su muerte, quieren conocer a este particular director, “Sarabande” no es su mejor película, ni tampoco la peor de su extensa filmografía, pero si la más accesible para el publico en general. Hablar del cine de Bergman, es hablar de un cine muy personal, se trata de un cineasta claramente atormentado, que se enfrenta con valentía a esas grandes preguntas existenciales que son Dios y la muerte derivando a otros grandes dramas, como son la soledad del ser humano, y la incomunicación tanto familiar, como de pareja, todo ello condensado en una filmografía prolífica: Mas de 40 películas dirigidas ,mas de cien obras representadas en teatros, además de realizar piezas para televisión y algún que otro anuncio , admirado dentro de la industria por cineastas tan dispares como Woody Allen o Akira Kurosawa.
Se trata de un cine para escogidos (huye del espectador pasivo, carente de pensamientos, que solo busca evasión sin más), donde el polémico director escandinavo utiliza una narrativa visual exageradamente lenta, con el fin de lograr que el espectador reflexione sobre lo que esta viendo en ese momento, exigiéndole siempre máxima atención, y que se deje catapultar sin concesión alguna al mundo de la ficción que nos propone en ese momento. Un cine con planos súper elaborados, utilización tanto del blanco y negro, en la mayoría de sus películas, como del color, en el film que nos acontece, de una manera soberbia, sus películas destilan por todos sus poros, sapiencia y buen hacer.
Su fama le ha precedido siempre en su filmografía, a sus 85 años de edad donde concedió una entrevista después de haber rodado esta película, para la televisión sueca, manifestó que esa fama adquirida desde que rodó “El séptimo sello” en 1956, y recibir el “Gran Prix” en Cannes, por su obra televisiva “Sonrisas de una noche de verano”, su popularidad aumento hasta tal magnitud, que nadie le dice honestamente lo que piensa de sus filmes, ni tiene a nadie con quien poder debatir sus guiones, “incluso cuando las películas están terminadas, no tengo a quien mostrárselas para que me dé una opinión sincera. Solo hay silencio”.
Carlos Engo 
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