Excelente ejemplo de ruta por el lado miserable de la vida. Infortunio, desdicha, azares malignos, pobreza, lágrimas (muchas lágrimas), miseria... la tristeza llevada a su máximo esplendor. ¿Qué hacemos quienes como yo desprecian la tristeza? Reconozco que la película es el paradigma de la tristeza (llevada al cine); poesía del desencanto. De otra manera mejor es imposible representar las cosas. Realismo, sí, además, su máximo exponente.
Sin embargo, como no me gusta la tristeza se queda en un ocho.
¿Para qué me sirve a mí pasarlo mal viendo una película?
spoiler:
El final, desgarrador, cómo no, supone el mazazo final. ¿Quién no lo haría? Yo a mitad de película ya lo habría hecho.