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¡QUE VIENEN, QUE VIENEN!
Una vez más, Spielberg demuestra que está en la cima de su carrera (desde "Amistad", 1997, no ha rodado nada que no haya gustado a casi todo el mundo). Da igual que coja una comedia con toques humanistas ("La terminal"), una bélica ("Salvar al soldado Ryan"), dos futuristas, etc., etc.
Ahora nos llega otra película que se diferencia de las anteriores en que tiene menos calado social o histórico, pero no por ello deje de ser igual de buena. Los 20 primeros minutos están al nivel de cualquiera de sus mejores películas, conjugando pánico y suspense con el pulso de un maestro (su pulso). A lo largo de la película, se ve el acierto del casting: Tom Cruise, derrochando solvencia y buenas maneras (es un muy buen actor), Dakota Fanning, merendándose a quien se ponga por delante (¡con 10 años!), Tim Robbins como el enloquecido superviviente... El ritmo nunca decae, y cuando se nota que la película está dirigida por quien está dirigida es en las escenas de masa, en las que una multitud en pánico rodean al coche de Cruise, "invitándole" a que salga. Os juro que en esas escenas me sentí como si yo mismo estuviera en el coche: desasosegado e inquieto. Es por eso por lo que Spielberg es un genio. Lo único que no me gusta es el final, demasiado "final feliz", pero yo a Spielberg le perdono lo que sea. Es un genio.
feisal 
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