|
La tercera pata del banco
Para mi es una película que está fuertemente relacionada con otras dos cintas del director neoyorquino: "Delitos y faltas" y "Match Point". Ambas tocan el mismo tema. "Delitos y faltas" (con diferencia, la más antigua de ellas) es mucho más cercana al Woody Allen de "Manhattan", "Annie Hall" y otras grandes películas. Sin embargo, estas dos últimas son muy, muy diferentes. En primer lugar por el hecho de que el propio Woody Allen no aparece en ellas, algo que puede parecer una tontería, pero que en mi opinión no lo es, pues la figura de Woody trae a la mente de quien ve la película algo que ni "El sueño de Casandra" ni "Match Point" desean transmitir. Y en segundo lugar por la lógica evolución (o simplemente cambio) que suponen el paso de los años y los rollos de película que separan a estas dos de "Delitos y faltas". Primero parece hacernos una introducción de dos diferentes perspectivas ante un problema. Después profundiza en ellas. Seguro que quien haya visto las tres sabe de lo que hablo.
Técnicamente "El sueño de Casandra" no me ha parecido demasiado destacable, si bien era difícil hacer algo semejante a la que para mi es una de sus mejores obras: "Match Point". No transmite ese mimo en unos planos, esa sorpresa continua y esa ansia por saber qué va a ocurrir que yo esperaba ver. La historia no me decepciona, es de las que puede no gustar por lo desagradable que a veces resultan ciertos aspectos del ser humano, Woody sabe muy bien cómo sacarle partido a esas situaciones, pero a la película le falta algo.
Y por tercera vez consecutiva, Londres como escenario principal, y con ella ese tono tan gris y particular. Woody Allen se ha vuelto innegablemente más serio, para bien o para mal, y parece que la cultura UK ha tenido algo que ver en ello. Me gusta que ruede en Europa.
Fran Domínguez 
|