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Bienvenido Mr. Hyde
“Las horas del día” puede aburrir, pero también, puede mantenerte en vilo durante todo el metraje. Puede que sus planos interminables y sus silencios huecos te distraigan o puede, que quedes conectado a sus espacios en blanco a esa espera trágica que se cierne sobre sus personajes y sus conductas.
Alex Brendemühl hace de Abel, un treintañero con las mismas preocupaciones que suelen tener todos: la novia, los pisos y sus precios, el trabajo y los amigos. Alex Brendemühl crea fantásticamente un personaje extraño, con muchos matices. Una ópera prima interesante, sin mucho recurso, sin ningún artificio. La sobriedad con que Jaime Rosales filma “Las horas del día” es tan inusual que produce vértigo. Y quizá, esa misma austeridad, juegue también en su contra. Pues provoca al espectador una sensación de que nada acaba de arrancar o nada acaba de terminar.
Me gusta su final, tan incoherente como toda la cinta, como el propio comportamiento de Abel, como la propia conducta del ser humano.
Chago77 
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