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Se cae el mito
George A. Romero es un caballero al que se le ha otorgado por la misma cara el título de maestro del horror. Sí es cierto que de alguna manera él fue quien impulsó al zombi hacia el estrellato. Creo personalmente que con un caluroso aplauso hubiese sido suficiente recompensa por los servicios prestados; a lo más una placa conmemorativa en plata con bordes biselados... Pero el título de maestro se antoja pelín excesivo.
Tanta alabanza nunca viene bien. El elogiado se engorda y acaba por venderte productos mediocres respaldados por su buena firma. Nosotros naturalmente apostamos con confianza ciega, con la terrible consecuencia final de que no te queda más remedio que acordarte de todos sus muertos no ficticio. Porque menuda película que se ha marcado el George, amigos.
Los efectos especiales son buenísimos, las cosas como son. En ese aspecto se nota ese salto de calidad con respecto a los de regional preferente. Pero quitando este detalle, el resto de composición es un cutrerío digno del cine terrorífico canadiense de los que salen a granel. Tanto por su guión, ritmo, actores...
Para quien no lo sepa, "El diario de los muertos" es a cámara en mano. Avisado estáis, malditos.
JuanCádiz 
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