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CUANDO LA SOLEDAD CORROE NUESTRA ALMA
La felicidad no es una meta, no es lo que se logra cuando obtienes algo que deseas o de lo que crees que careces. La felicidad no te la da otro, porque no está hecho el otro para llenar tus vacíos. La felicidad no es el resultado de una ardua lucha para lograr una medalla, un trofeo o un resultado favorable en una competencia. La felicidad no es conseguir acostarte con la chica o con el chico que deseas y tampoco es comprarte todas las cosas que se te antojen en la vida. La felicidad no es llenar tu casa de chécheres, ni tu ropero de prendas de marca. No la produce el dinero, ni los títulos, ni la simple belleza física. No será el resultado de unos senos más grandes o de unos kilos menos. Lo que todo esto puede brindarte, son momentáneas chispas de alegría y de satisfacción… mientras lo alcanzas o mientras crees que es tuyo.
La película de Todd Solondz retoma el camino que un puñado de seres solitarios (el hombre obeso que pretende conquistar a una muchacha dándole regalos, otro que marca el teléfono hasta que le contesten chicas, a las que hace comentarios morbosos para conseguir excitarse; una joven que se siente subestimada por todo el mundo; un padre de familia que sueña exterminando a la gente en masa y luego da rienda suelta a sus instintos pedófilos; una señora que espera encontrar la paz separándose de su marido… seres humanos que, con estos u otros matices, encontrarás en cada barrio, en cada cuadra, en tu propia casa… o quizás nosotros mismos seamos uno de ellos.
Solondz los trata con el máximo entendimiento, logrando sensibles caracterizaciones de su excelente grupo de actores. Y nosotros los sentimos frágiles, confundidos, caminando a oscuras en un mundo hostil donde cada quien pisotea a los que puede. Pero, Solondz deja claro que no están solos, que hay todavía personas que los comprende y los respeta, que no todos los juzgan y que hay otros seres humanos que, cuando se crucen con ellos, sentirán que es ahí donde se halla su destino.
En el mundo hay luz, muchísima luz. Aquí se encuentra el paraíso perdido. Pero hemos de mirar hacia nosotros hasta que logremos descubrir que la felicidad no se busca, la felicidad se fluye. Dar es igual a recibir, y cuando saques de ti mismo todo el amor, todo el respeto, toda la paz y la ternura que hacen parte de tu esencia, y lo prodigues, entonces, sin distinción a los demás, entonces verás la felicidad como un hecho constante y no como una estrella fugaz.
Si quieres saber como te irá mañana, sopesa la calidez que supiste entregar hoy.
“HAPPINESS” es un filme sobre seres humanos verdaderos. Una película que dignifica y da sentido al arte cinematográfico.
Título para Latinoamérica: “FELICIDAD”.
Luis Guillermo Cardona 
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