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Decadencia de un gran drama
Envejeció mal. A poco de empezar el estilo contenido de Fonda hace tan evidente todo lo que va a venir que aburre: tenía un gran talento para la dosificación pero muy pocas películas en las que además de andar con paso seguro y poner caras como quien elige de un mazo de cartas, traspase la pantalle y conmueva.
Un actor con menos recursos de los que aparentaba, pero eso sí: con autoridad, de los que te deja boquiabierto y sin capacidad de reacción. Pero ahora, cincuenta y dos años después podemos enfrentarnos a estos hechos reales y encontrarlos flojos, vetustos, sin auténtica tensión. Y, ojo, no tiene nada que ver que uno conozca el desenlace, ya que nunca me canso de volver a ver y de emocionarme con otros títulos del maestro: Encadenados, Vértigo, La ventana indiscreta, La sombra de una duda... pero aquí falla la gran estructura que haga posible la magia y el misterio que te envuelve y te lleva una y otra vez a la cúspide del drama, al lugar donde la realidad, la vida cotidiana te da un zarpazo y otro más y buscas cómo defenderte...
Una vez que se supera la presentación de situación y personaje el otrora vibrante andamiaje se va viniendo abajo y uno llega al final deseoso de pasar a otra película. A una de las grandes.
horacio 
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