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Crónica y disección
No está mal esta película y me parece una bobada lo que algunos fans de los Beatles parece que piensan: que ensalza a Mark David Chapman, el tipo nacido en Texas en 1955 que le pegó unos cuantos tiros a John Lennon en la puerta del edificio Dakota. Confieso que soy un admirador impenitente del grupo más famoso y mejor de la historia de la música, y que tengo una especial simpatía por Lennon, pero el arrebato no obnubila mis facultades mentales para pensar algo así.
Creo que la figura del asesino está excelentemente recreada, sus porqués derivados de su propio desvarío interior. También lo están las horas anteriores, lo que hizo delante de la puerta del edificio, sus costumbres, sus obsesiones y su tendencia a relacionarse con el protagonista de “El guardián entre el centeno”, la novela de Jerome David Salinger. Y me parece hasta cierto punto una heroicidad haber conseguido hacer una película de todo eso, porque este señor es todo menos alguien interesante.
El actor que lo encarna, Jared Leto, le da brillo interpretativo a ese personaje tan oscuro y tan poco relevante, lo cual tiene también un mérito añadido. Como su transformación física para hacer la película (engordó unos treinta kilos), que me parece sencillamente extraordinaria. El resto es correcto: la banda sonora de Anthony Marinelli, el ritmo lento, el buceo interior por la cabeza del hombre que consiguió que los Beatles no volvieran jamás a juntarse.
Jarrett Schaefer ha conseguido un producto cinematográfico que está en un adecuado punto medio entre la crónica documental y la biografía sicológica.
Paco Ortega 
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