Connery no es el protagonista, y la mayoria de las escenas las acapara Christopher Lambert, quien tiene la suerte de tener un tutor como Sean.
Los movimientos de cámara del director Mulcahy hacen caer en un desagradable mareo. Hay al menos 17 interminables minutos en los cuales la cámara parece presa de un ataque de nervios que hizo caer en el aturdimiento a más de un espectador.
La película fue mutilada por los productores sumamente preocupados por este delirio del director, aunque, aun así, fue un éxito comercial que degenero en una secuela y en una interminable serie de televisión.
spoiler:
La base de la película es interesante y aunque da lugar a diversas divagaciones científicas, aquí ni se tocan. Los humanos inmortales no son dioses y por eso aman a las mujeres mientras ellas son jóvenes. Con el paso inexorable de los años ellas envejecen y, como no es cosa de hacerle el amor a la abuelita, se marchan en busca de otra chica guapa y vuelta a empezar.