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Más ruido que nueces
Si "Tener y no tener" hubiera tenido otros protagonistas sin duda habría pasado al olvido: basado en una mala novela de Hemingway, los entonces primero William Faulkner y luego Furthman intentaron adaptar realizando notables cambios para esta típica historia de frontera que en algunos aspectos recuerda a la lograda Casablanca (no falta el dueño del hotel, los filonazis, o el pianista del local, interpretado en este caso, o autointerpretado, por Carmichael). La gloria de esta película se halla en la pareja protagonista (Bogart - Bacall) y en la intrahistoria de la película. Hawks eliió para uno de los papeles protagonistas a la prometedora mas en general desconocida Lauren Bacall. El encontronazo fue tan potente que la pareja cayó en un turbulento romance (Bogart estaba casado). El flechazo se traslada a la pantalla, y la verdad es que la peli tiene momentos muy eléctricos entre ambos, hecho que al parecer disgustó a Howard Hawks (ese señor que se parecía tanto a Bela Bartok), que tenía los ojitos puestos en la Bacall, hecho que no le impidió mantener un romance con la explosiva Dolores Morán, quien paulatinamente vio como su guion se acortaba en beneficio de las escenas entre Bogart - Bacall. Este hecho no impide ver que la historia está mal contada: el papel de Dolores Morán, inicialmente la estrella femenina de la película, carece de sentido; el final es absurdo y está mal cerrado, como si Hawks quisiera cerrar por lo sano. En fin, el romance entre B y B lanzó la película al éxito, pero eso forma más parte de la historia del mundillo cinematográfico que del cine en sí. Lo mejor: la electricidad palpable entre B y B con momentos extraordinarios y la excelente actuación de Walter Brennan.
Emilio Cappa Segis 
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