Ahora que se acercan estas fechas navideñas, tan amadas y odiadas a partes iguales, me he decidido a continuar escribiendo estas humildes opiniones respecto a las películas que han marcado mi existencia.
Recuerdo que tendría unos 9 años cuando vi por primera vez esta película aunque no fue hasta posteriores revisiones cuando capté toda la magia de esta historia o mejor dicho cuando empecé a captarla, ya que año tras año me doy cuenta de la obra de arte que es esta película.
James Steward y Donna Reed forman una pareja memorable y todas las escenas están cargadas de ternura e ingenuidad. Ojalá hoy día se hicieran esta clase de películas porque tras verla uno se siente mejor persona. Con unas semanas de antelación, les deseo a todos, una Feliz Navidad! (creo que con esto queda claro que soy una de las personas a las que la Navidad les encanta).
spoiler:
No me puedo imaginar a George Bailey interpretado por otro actor que no sea James Stewart. A destacar la divertida escena de la piscina y la posterior en la que la protagonista pide un deseo ante la casa derruída, la escena final sencillamente memorable... en fin!! Quienes no la hayan visto... ¿a qué esperan?