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La trágica belleza de Saraband.
Tengo que reconocer mi casi absoluto desconocimiento de la obra de Bergman. Y también tengo que reconocer que salí de ver Saraband con una sensación extraña. La seriedad de la propuesta en principio me distanció de la película. Está claro que no es un cine ni fácil ni cómodo de ver.
Pero han pasado los días y la película crece en el recuerdo, ha desaparecido ese muro inicial entre la película y yo.
Es una historia dura y compleja narrada en forma de capítulos, doce contando el prólogo y el epílogo. Son cuatro personajes, o cinco si se quiere, arrojándose, dos a dos, todo el pasado que les corroe y que con el paso del tiempo solo ha ido corrompiendo sus relaciones. Dúos intensos, dramáticos, con diálogos excelentes.
Los actores son extraordinarios, y la pareja Ullmann-Josephson resulta genial en cada uno de sus encuentros. Bergman rueda con una naturalidad de gran belleza, los primeros planos (especialmente de Ullmann) son sencillamente deslumbrantes.
En definitiva, película no recomendable para todos los paladares, pero que yo estoy deseando volver a disfrutar.
ernesto 
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