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Receta para levantar el ánimo
Venía postergando el encuentro con esta película ya que la veía un tanto indefinida desde la trama; e incluso por algún motivo impreciso me recordaba a Closer, que me había aburrido profundamente.
Sin embargo me encontré con una muy agradable sorpresa, para mi gusto entre lo más destacable del 2006. La película nos invade con historias de personas buenas a las que le va mal (pero siempre terminan bien.) Podríamos decir que todas las historias personales giran en torno a esta idea. Como siempre, lo destacable no es qué te cuentan, sino cómo te lo cuentan.
Aquí uno simpatiza enseguida con los personajes y se deja llevar por las aventuras en las que ellos mismos se embarcan. Al respecto, es indudable que Kate Winslet se roba la película con una gran interpretación, lo mismo puede decirse del entrañable personaje de Eli Wallach. Incluso Jack Black no desentona en un papel un tanto más serio de lo habitual.
En muchos sentidos, la película intenta rendir homenaje al propio cine. Vemos esto en varios momentos, como la historia de Arthur (Eli Wallach), un anciano guionista casi olvidado, que podría constituir una película en sí misma. También en la escena del videoclub, con un repaso por algunas bandas sonoras emblemáticas, y por último en el hecho, bastante original, de que los pensamientos de algún personaje se presenten en forma de trailers o avances de cine.
Creo que gran parte del encanto de la cinta reside en la hermosa banda sonora de Hans Zimmer, muy emotiva en las partes cruciales (pomposamente, podríamos decir los momentos en que los personajes descubren el sentido de sus vidas.)
Obviamente que no hay que esperar gran cosa para que trabaje la mente luego de ver esto. No hay que buscar mensajes ni la consabida fábula moral, todo es un paquete primorosamente presentado para que el espectador pase un buen rato y se le levante el ánimo, nada más. Es un típica feel-good movie, la razón queda fuera de juego aquí.
dadise 
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