Un planteamiento bastante prometedor, pero un pulso narrativo que denota la inexperiencia de su director. La historia se diluye y pierde fuerza por momentos, hasta llegar a un desenlace bastante previsible, pero no por ello menos impactante. Algunos personajes son bastante contradictorios y no sé hasta qué punto le hacen bien a la película, y me refiero al comandante de policía. En todo caso, pese a que sólo se apuntan algunas pinceladas, el film refleja un opresivo ambiente de corrupción al tiempo que un rechazo mutuo entre el mundo vigilado por las cámaras de seguridad y la realidad a la que se tienen que enfrentar la mayoría de los ciudadanos mexicanos y de muchas otras partes del mundo.
spoiler:
Otro aspecto que me ha gustado es que no se hace un planteamiento excesivamente maniqueo: ni los que penetran en la Zona son pobres miserables abocados por su destino a una vida al límite, ni los adinerados propietarios de la urbanización son todos demoníacos exterminadores de pobres diablos. Cada uno tiene sus razones, pero salvo los dos chavales que ilustran el meollo de la trama, casi todo es morralla moral. La pobreza es una desgracia, pero la miseria es un vicio; esta película lo ilustra claramente. Es legítimo defender el propio territorio, pero no a cualquier precio.