De nuevo, una buena película independiente americana. Si es que aún hay esperanza en el cine USA.
En sólo 70 minutos, la película nos describe con un realismo pocas veces visto en historias similares, las relaciones entre los miembros de una familia desintegrada, y cómo el divorcio afecta a los dos hijos de la pareja: un adolescente sensible, culto y que idolatra a su padre, y un preadolescente más apegado a su madre.
Me gusta la naturalidad con que está realizada y la buena descripción de los personajes. Me gusta cómo aparece reflejado el patetismo del padre (soberbio y contenido Daniels), y lo bien que le sienta el divorcio a la madre (espléndida Linney).
Relaciones intergeneracionales, primeros escarceos amorosos y crecimiento vital a pasos agigantados en una película más que interesante.
spoiler:
Destaco entre otras muchas, las escenas de los celos profesionales de la ex-pareja: él, un profesor que ha escrito buenas obras en el pasado, pero parece estar en dique seco profesional y personalmente, y el imparable (y me alegro) ascenso social de su ex-mujer.