De acuerdo...
Llega Tom Tykwer (responsable de la cinéticamente brillante "Corre Lola, corre" y dirige un thriller de espionaje que quiere ser adulto en una era de superhéroes y robots transformables.
Pero la cosa no funciona. Naomi Watts parece actuar en piloto automático, Owen vuelve a interpretarse a sí mismo (¿cuántas veces le vamos a tener que ver haciendo de tipo estólido? ¡Lleva haciendo el mismo personaje desde los cortos de BMW!), los villanos crean dèjá vu (queda claro que Armin Mueller-Stahl y Ulrich Thomsen ya están encasillados), el estilo visual del filme -que se aleja conscientemente del enfoque "batidora" de Paul Greengrass peca de romo en las escenas de diálogo -que son muchas-, la verborrea bancario-corporativo-legal a lo Tom Clancy de la que el guión abusa no sirve para dar profundidad ni hacer el filme más adulto, el sentido del humor no existe,
spoiler:
el final abierto no da que pensar (más bien deja con la impresión de que nadie tenía claro qué estaba contando), y la película está mal secuenciada, por lo que la mayor traca del largo -el tiroteo en cierto famoso museo neoyorquino- se da en en el segundo tercio del film en vez de en el clímax, que hubiera sido lo adecuado.
Lo mejor: El tiroteo en el museo. Da gusto ver que todavía hay alguien capaz de rodar una escena de acción sin recurrir a cámaras temblonas o planos extremadamente cerrados.
Lo peor: Si exceptuamos laescena del museo, el resto del film arece de pulso e interés.
¡Ah! Y lo de Estambul es casi de cliché. Hasta Antonio Isasi-Isasmendi lo utilizaba como marco de una de sus películas de espionaje hace más de 40 años...