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UNA PELICULA EN LA CUAL QUISIERA VIVIR
Hay algo en las películas de Isabel Coixet, que traspasa lo meramente cinematográfico. Sus películas son como pedacitos de nosotros mismos, pedacitos muy hermosos, a veces tremendamente tristes y solitarios que están ahí, y aunque no los miremos, esos pedacitos persistentes no se distancian de nosotros. Estas películas en las que se muestran con verdadera ternura lo que realmente somos, siempre resultan ser pequeños milagros, de esos que te recuerdan que el cine sigue siendo más grande que la vida misma, como diría Truffaut, otro gran explorador del alma humana. He visto mucho cine, he seguido la carrera de muchos directores y directoras enzarzados en encontrar lo más hondo de nuestro yo y de lo que somos, de continuo para sacarlas a relucir, para devolvérnoslas hechas de celuloide, pero entre todos esos directores y directoras, no sé muy bien porque, Isabel Coixet es algo especial, me atrevería a decir que en verdad ella es muy diferente a los demás.
El milagro de “La vida secreta de las palabras” radica en su poética, simple y directa. Este film, al igual que los anteriores de Isabel Coixet nos habla de gente aparentemente normal, pero que de una manera u otra, se ven obligados a sufrir pequeñas e invisibles tragedias, que les hacen excepcionales, excepcionales como millones... Ellos querrían ser verdaderamente normales, y no enfrentarse a la soledad, al dolor o a la muerte como lo hacen, pero no tienen medios, no tienen fuerzas, y sobre todo están solos, inmensamente solos, hasta que alguien, también muy solo, alguien con un gran dolor escondido, se les acerca, les escucha, y les quiere; de esto tratan todas y cada una de las películas de la directora catalana: Del dolor y la soledad que nadie ve, que nadie puede adivinar.
Lo que me impresiona profundamente de esta directora, es que sus películas cada vez son más profundas, más intensas, más dolorosas, a la par que bellas, y eso me da miedo, temo que algún día me quede a vivir en alguna de ellas.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: En las cuestiones más formales, de esta cinta sólo se puedo decir que es verdaderamente magnifica, con un Tim Robbins en uno de sus mejores papeles, y la actriz canadienses Sarah Polley, la cual sigue maravillándome cada vez que la veo en pantalla. No quiero olvidarme del pequeño, pero encantador papel de Javier Cámara, que sigue demostrando que si es bueno haciendo comedia, y mucho, en el drama se mueve como verdadero pez en el agua.
También se he de destacar, entre otras cosas, la fotografía y la banda sonora, breve, pero intensa, y como ejemplo, el tema “hope theres Someone” de Anthony and Johnsons, que es una de las canciones más tristes que he escuchado jamás, y la escena en que suena, mientras se ve llover, es pura melancolía que sobrecoge el corazón.
En lo respectivo al argumento de “La vida secreta de las palabras” por su sencillez y sorpresas poco se ha decir: una ex enfermera, silenciosa y esquiva, trabajadora en una fabrica cerca del mar del norte, es obligada a tomarse unas vacaciones. Esas vacaciones las dedicará a ir a trabajar de nuevo como enfermera a una plataforma petrolífera, donde un hombre permanece convaleciente tras un importante incendio... y eso es todo lo que voy a contar, por que esta, como todas las películas que merecen verdaderamente la pena, se ha de descubrir poco a poco. Que la disfruten, yo lo hago cada vez que la veo...
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