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Ahora odio más que nunca el opio.
"Cuando estas enganchado tienes una única preocupación, pillar, y cuando te desenganchas de pronto tienes que preocuparte de un montón de otras mierdas. No tengo dinero, no puede ponerme pedo. Tengo dinero, bebo demasiado. No consigo una piba, no echo un polvo. Tengo una piba, demasiado agobio. Tienes que preocuparte de las facturas, de la comida, de algún puto equipo de fútbol que nunca gana. De las relaciones personales, y de todas las cosas que en realidad no importan cuando estás auténtica y sinceramente enganchado al caballo".
Yo nunca he querido verme en el pellejo de un drogadicto. Siempre he dicho no a las drogas, pero más lo digo ahora, después de haber visto está película.
Sus imágenes son tan fieles a como es en realidad la vida en ese mundo que te desgarran el alma y te marcan de por vida.
Digamos que “Trainspotting” es la versión europea de “Diario de un rebelde” pero mucho más completa, más fiel, más loca, más divertida, más dura y más perfecta. Es la recopilación de una serie de episodios que te dejaran pegado a la butaca hasta el final, deseando más y más dosis de humor, de surrealismo y haciéndote sentir diferentes sensaciones, desde querer chutarte para sentirte igual de bien que los protagonistas, hasta querer llorar de sufrimiento ó de pena por ellos.
Sus puntos fuertes son muchos: Unas interpretaciones de sobresaliente, totalmente creíbles. (Ewan McGregor con la mejor actuación de su carrera). Una fotografía magnífica, colorida y a la vez sucia. Unos diálogos violentos e impactantes que se graban a fuego en la memoria. Una banda sonora totalmente a juego con la película.
Danny Boyle ha creado su propia droga así que no lo pienses más y elige… Trainspotting.
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