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Pedante y Ostentoso
Por hábito suelo hacer búsquedas en cartelera de películas lejanas a las de nacionalidad por demás conocida, mencionada y críticada. Por suerte siempre se encuentra algo diferente (en su mayoría satisfactorias), en este caso una de origen suizo, primer filme en esta personal y aun escasa colección visual de largometrajes.
Vitus captó mi atención no solo por su nación, sino por una sinopsis interesante, que es reducida a tan solo 40 minutos, que se torna repetitiva, pedante y ostentosa. Su pequeño protagonista logra una empatía con su público, pero que con su transcurrir y la sustitución del primer infante por uno de 12 años, pierde el encanto y da paso a la antipatía y poco gozo de su historia.
El exceso de halagos traen comportamientos llenos de soberbia, egoísmo, discriminación para con los que lo rodean, incluyendo a profesores. Del entrañable niño al joven arrogante y estúpido, que cree dominar todo a excepción su estado analítico que se antepone a la expresión de su sentir. Vitus, ejemplo de exageración, que aborda de forma torpe la vida de personas con intelecto superior, con comportamientos extremos y no de un equilibrado. Al estar viendo esta película, me remitió a su opuesto: Una mente brillante, en la que tampoco la equidad hace acto de presencia.
Vitus, sus paradojas y exageraciones no encontrarán esa categoría que otras logran sin mayor problema y será relegada al anaquel de venta en descuento o de renta en algún rincón no muy a la vista.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Lo mejor: La música.
Lo peor: Vitus el salvador de la familia, a partir de su excelente manejo de finanzas.
Coleccionista Visual 
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