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Tony Scott en su salsa
No es que “Asalto al tren Pelham 123” sea una mala película, es que es una flipada. Su director, Tony Scott, se empeña en concedernos una sarta de majaderías que lo único que consiguen es estropear la original adaptación de 1974, en la que un espléndido Walter Matthau bordaba una original y entretenida historia sobre el secuestro de un vagón en el metro de Nueva York.
Ahora se nos presenta un duelo interpretativo entre Washington y Travolta y poco más. Porque los detalles de la trama son para tirarlos a la basura nada más verlos escritos: que si videoconferencias increíbles, que si fraudes financieros como trasfondo...
Todo el conjunto acaba resultando una excusa para tragarnos un compendio de gansadas de las que le gustan, eso sí, a buena parte del público. La tensión que uno esperaba se diluye en medio de un montaje, que por muy ágil que sea, no consigue sostener una cinta malograda –no por falta de energía en la narración, que se mantiene– sino por la facilidad con que se deja llevar hacia un terreno tan desmedido.
hpBordon 
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