Desde Misterioso Asesinato en Manhattan, o antes, la crítica (puaj) recibe cada nueva película de Woody como "obra menor". Hay que echarle huevos. Ahora mismo no hay nadie que le iguale. Una película al año, y no bajan de notable. Reinventándose. Creando. Currándoselo. Lo más gracioso es que, cinco años después del estreno de la "obra menor" en cuestión, el mismo crítico le añadirá una o dos estrellitas más.
OK. Tras esta torpe introducción, vamos a la peli. La culpa y la moral, sí, temas que ya ha tratado antes. Los retoma, los retuerce y se saca de la manga una obra poderosa, insultantemente sencilla, increíblemente bien narrada e interpretada (ese tío Howard!), con banda sonora original (perfecta) de Philip Glass. Con estructura de tragedia griega, con personajes tan creíbles que crees conocerlos. Con una propuesta directa e incómoda, con una premisa preocupantemente verosímil. Con una resolución implacable. Una obra perfecta. Véanla, y juzguen por sí mismos.
¿Qué más quieren? ¿Qué más quieren?
spoiler:
Pd: Dentro de 5 años, le añadiré el punto que le falta. El tiempo también juega, señores.