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Toda una tortura, nunca mejor dicho.
¿Cómo se podría hacer una crítica de una película que está tan mal dirigida, mal interpretada, mal escrita y con una banda sonora tan terrible como Jesucristo Superstar? Yo diría que es casi imposible. Para un amante de los musicales, como es mi caso, esta película ha supuesto una auténtica tortura, el principio pintaba muy bien con la excelente "Heaven on their minds" pero ya está, ahí acaba todo, no es que sea la mejor canción que hay en la película, es que es la única que contiene algo de ritmo en su melodía, porque el resto tal y como se escuchan se olvidan, ya sea por ser intrascendentes, por ser machaconas, o por ser simplemente mediocres. A partir de esta secuencia inicial el film entra en una sucesión de despropósitos tales que uno no puede más que reir o enfadarse ante lo que ven sus ojos, no sé en que estaría pensando Norman Jewison, pero desde luego que no se lo tomó muy en serio a la hora de planificar la puesta en escena. Del reparto actoral tanto Carl Anderson como Yvonne Elliman están bastante bien, todo hay que decirlo, pero Ted Neely es el Jesucristo más impasible y soso de la historia del cine, y eso que canta... el resto del reparto es horrendo del primero al último. Para el recuerdo quedan dos cosas: el pésimo diseño de vestuario de Yvonne Blake y el irritante e incomprensible éxito de su pésima banda sonora, quizás la oveja negra dentro de las carreras de Lloyd Webber y Tim Rice.
Almasy 
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