Esta claro que esta “Habitación sin salida” no busca ser original, de hecho el principio de la película ya provoca cierto rechazo, pero en el momento en el que la pareja protagonista se encierra en la habitación la cinta gana algunos puntos: por un lado el director consigue levantar un guión rutinario gracias al ritmo que le imprime a la acción y a unos encuadres un tanto extraños. Mientras por otro se consigue crear una tensión que va creciendo desde que se empieza a torturar psicológicamente a la pareja con los golpes a las puertas y los visionados de las cintas hasta que realmente empieza la cacería. También hay que agradecer cierto extraño sentido del humor al darle una nueva dimensión al matrimonio, llenando de mala leche los votos matrimoniales.
En fin, una película del montón pero que puede llegar a entretener gracias a una dirección acertada, a la presencia de una casi siempre inspirada Kate Beckinsale y a una buena fotografía.
spoiler:
¿Son imaginaciones mías o al final de la película el director deja entrever que las mujeres no saben conducir?