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Ligero fracaso, le falta emoción y determinación
Una familia numerosa americana se traslada a una ciudad inglesa, trayendo consigo a sus hijos. Entre ellos está Will Stanton, al cual le ocurren extraños sucesos según se acerca su cumpleaños. Parece que se aproxima el fin del mundo, según crece un poder perverso y destructivo que conoceremos como la oscuridad y que de alguna manera es el propio Will el que debe evitarlo. No estará solo en esta aventura y tendrá con él un pintoresco grupo de guerreros que le guiarán en tan difícil tarea.
Esta película es la adaptación de una serie de libros escritos por Susan Cooper, que son anteriores a la saga de Harry Potter. Claramente, viendo el éxito que tuvo esa franquicia, se han puesto en marcha otras producciones del estilo, como la de Narnia. Por desgracia, la suerte no estaba de parte de esta cinta y el resultado es algo flojo, siendo nada más que una adaptación menor de un buen libro.
La historia empieza bien, tiene suficiente gancho como para esperar un gran éxito, pero naufraga con un guión penoso y unos diálogos tan poco afortunados. Todo se orienta alrededor de un chico de 14 años, que debe batallar para conseguir reunir unos artefactos. La búsqueda resulta bastante forzada, poco imaginativa y los sucesos tan aleatorios que parecen más el resultado de un tropiezo del protagonista que de un interés en encontrar alguna cosa. A nuestro héroe le falta madurar, pues no parece que lo consiga ni al final de la película y le sobran esas dudas de porqué él. No cree en sí mismo en ningún momento, no para de custionarse su cometido y así transmite esa inquietud al espectador. Sustituir la base sobre la que se fundamenta la historia en el libro, para simplificarla en la pantalla con un crío buscando algo, que solo se aprovecha para mostrarnos unos decentes efectos por ordenador y algunas escenas de acción con ninguna relación en la historia principal fue un grave error.
El director, David L. Cunningham no ha tenido suerte con esta película, pues aunque sea el responsable de entregar un producto sin alma, y de consumo rápido, tiene unas pocas escenas que se pueden considerar hasta buenas. No parece que le falte presupuesto al producto, sencillamente el director tiene una dificultad en desarrollar la historia cargándola de coherencia según avanza.
El papel principal recae en Alexander Ludwig el cual solo es capaz de ofrecer una interpretación pasable, ni bien ni mal. Resulta bastante soso durante la película, añadiendo más lastre a la misma. Como malvado tenemos a Christopher Eccleston, que nunca termina de parecer tan desalmado y cruel como lo pintan. El resto de personajes, incluido el de Merriman que pienso debería ser más importante, tienen muy poco tiempo en pantalla para hacer algo más que recitar sus diálogos.
La historia trata de ser una emocionante aventura orientada a adolescentes, pero que si no fuera por un par de escenas violentas de lucha, pasaría como una cinta Disney fallida para niños.
dragoner 
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