Ben Affleck pertenece a una categoría curiosa de actores (y de artistas en general, aunque llamar “artista” a Mr. Ben tenga un cierto tufo de cachondeo).
Es gente a la que ves cuatro o cinco películas y no te chirrían, y las ves a gusto (medio a gusto, vale). Y piensas, sin más, un poco soso, no ha estado mal el txabal…
Hasta que un buen día alguien te suelta: “Oye, no te has fijado lo malo que es este tío?”
Y te dices: “Maldita sea! Tienes razón!!
Y en ese momento la verdad cae sobre ti como una piedra, y ya nada es lo mismo.
Esta verdad no deja de acompañarte y te da punzadas en el cerebro cada vez que le ves en pantalla, cada vez que abre la boca, y no digamos cada vez que este actorzuelo intenta trasmitir sensaciones que van más allá de “que caraja tengo, nos queda zumo?”
Total, que el agua moja, que el fuego quema y Ben Affleck es un tuercebotas.
Desde que murió Mathew Broderick (esto me lo he inventado, pero leerlo reconforta verdad?) no se ha visto tipo con menos carisma. Bueno si, el gordo pesau ese de Héroes que tiene el poder de leer la mente o aguantarse los pedos (por la cara que pone no se sabe).
spoiler:
De todas formas voy a romper una lanza (si parezco un comentarista cutre de fútbol, la incultura es lo que tiene) a favor de este señor ya que el bueno de Mr. Ben nos hace un inmenso favor en esta película, muriéndose a los cinco minutos de sopetón y sin avisar, cuando ya estaba resignado a ver su careto en pantalla durante hora y media. Momentazo.
Gracias Ben. Muérete más (y más rápido) en tus películas, haznos ese favor.
Sobre la película, poco que decir. Una tontería sin pies ni cabeza, pero se deja ver.