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Sin lubricar
Una vez que asimilas el grado de sofisticación y perfección técnica que ha alcanzado la animación infográfica, te das cuenta de que detrás hay muy poquito más. Lo que diferencia una buena película infantil de otra que no lo es que en la primera disfrutan tanto los pequeños como los grandes (a veces incluso más). Sin embargo, “Robots” me resultó plana, aburrida, absolutamente previsible y con una carga de moralina forzada que requiere urgentemente de varias latas de aceite lubricante. Al margen del inspirado diseño de algunos de los personajes protagonistas y la gracia que pueda tener algún pasaje musical, la película no da demasiado de sí. De donde no hay no se puede sacar, y como el guión es pésimo, la obra se resiente pese a su impecable factura visual; la tecnología, por sí sola, todavía no hace milagros. Un envoltorio espectacular para un caramelo caducado.
SHINBONENINÁ 
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