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Las comparaciones son odiosas
Con una buena fotografía (podría habérsele sacado más partido) y una banda sonora excelente de fondo, que nada tiene que envidiar a la de Orgullo y Prejuicio, presenciamos el lucimiento de James McAvoy y el intento de "quiero ser como Keira Knightley" de esta insípida Anne Hathaway.
Con este reparto de lujo, me refiero también a Julie Walters y a James Cromwell, uno espera que esta película te atrape, pero no lo hace. Hay algo que da qué pensar. Por ejemplo, Jane Austen no era tan guapa...así que es dificil comprender la escasa vida amorosa de la verdadera Jane Austen con esta atractiva Hathaway. Además, hay meteduras de pata imperdonables como la propia historia de amor que cuenta. Ni mucho menos fue tan pasional como se cuenta en la película, fue un flirteo de niños, y como el mismo Tom Lefroy dijo en una de sus cartas a un amigo " fue sólo un juego de adolescentes, algo sin importancia", nada que ver con la pasión que sobre todo McAvoy vierte en su personaje, es entrañable su interpretación y verdaderamente buena, pero nada fiel a los datos históricos. Aquí, claro está, el culpable no es él, ni siquiera Anne, en el papel de una Jane arrebatadora de corazones - nada más lejos!- sino los guionistas. Un cero patatero para ellos. Podría habersele sacado mucho más jugo, sobre todo de la historia de Jane, pero han querido dejarlo en una historia de amor más de la época victoriana Inglesa. Bien podría ser una de las creaciones de la propia Jane Austen, pero no su vida.
Ni que decir tiene que recuerda muchísimo a Orgullo y Prejuicio... Pero es que , las comparaciones son odiosas.
Pilar JBaena 
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